ÁLVARO DELGADO: PERIODISTA DE LA REVISTA PROCESO
CORRESPONSAL DF, PARA LA GAZETA:
armando carballal cano
México, DF. 30 de marzo.- El informe parcial de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que asegura que la indígena nahua Ernestina Ascencio Rosario, de 73 años de edad, murió a causa de “úlceras gástricas” y “anemia aguda”, representa una subordinación al Estado y a la institución que lo sustenta actualmente, el Ejército.
“En el fondo, el informe de la CNDH se da por razones de Estado: ya lo dijo el señor Presidente, ahora hay que acomodar lo dicho por él, porque contradecirlo significaría vulnerar la institución que está respaldando y sosteniendo a este Ejecutivo sin legitimidad: el Ejército”.
Lo anterior fue asegurado por Álvaro Delgado, periodista del semanario político Proceso, durante una plática con estudiantes de la UNAM en la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria sobre la ultraderecha en México, donde tocó el tema de la indígena supuestamente ultrajada por militares en Veracruz y la relación de los sectores duros de la derecha panista en el Gobierno federal ante la creciente militarización en el país.
Delgado aseguró que el informe parcial de la CNDH sobre el caso de la anciana indígena presuntamente violada por elementos castrenses, se dio en un contexto de presión institucional desde las Fuerzas Armadas y sobre todo del Ejecutivo, para evitar desprestigiar al Ejército mexicano en momentos del que depende de su respaldo para estar al frente del país.
Autor de dos libros que versan sobre la derecha extrema confesional en México, El Yunque: la ultraderecha en el Poder y El Ejército de Dios, Delgado señaló que le resulta inadmisible la actitud de la CNDH y José Luis Soberanes ante el caso de la muerte de la indígena nahua de Soledad Atzompa, Veracruz, al convalidar la versión de muerte por gastroenteritis mal atendida, que el presidente Felipe Calderón había “adelantado” al diario La Jornada, en entrevista publicada el 13 de marzo, citando fuentes de la misma CNDH. Al momento de la entrevista, la exhumación del cadáver tenía escasos 3 días de haberse hecho.
El periodista recuerda que semanas atrás, al percatarse de la declaración del Ejecutivo, le preguntó al también reportero de Proceso y encargado de la información sobre el caso de Zongolica, Rodrigo Vera sobre la aparente “filtración” de parte de la CNDH. Rodrigo Vera habría hablado con sus fuentes al interior del organismo autónomo de derechos humanos, las cuales le confirmaron que ni siquiera habían iniciado los primeros análisis. “Se trataba sólo de confirmar la dicho por Calderón”.
El periodista con 13 años de experiencia en Proceso, señaló incluso a José Luis Soberanes de sostener posiciones “opusdeístas” que podrían estar dirigiendo sus declaraciones.
México, DF. 30 de marzo de 2007.- La ultraderecha en México sigue dominando las altas esferas del Gobierno federal, a pesar de las supuestas diferencias doctrinales entre el presidente del PAN y líder de El Yunque, Manuel Espino y el presidente de México, Felipe Calderón. Incluso, esta disputa entre ultraderecha y derecha moderada podría no existir puesto que coinciden en diferentes temas, como la política exterior, donde ambos personajes buscan de diferentes maneras encabezar una cruzada contra lo que denominan “populismo” o “neosocialismo” en América Latina.
Así lo aseguró Álvaro Delgado, periodista con 13 años de experiencia en Proceso, y experto en la ultraderecha con dos libros publicados (El Yunque: la ultraderecha en el Poder y El Ejército de Dios) dio una charla en Ciudad Universitaria de la UNAM ensobre las actividades de esta tendencia política en México, con El Yunque a la cabeza.
“No hay diferenciación clara entre el sector panista de Calderón y la actividad del círculo de Manuel Espino, ninguna”, pues aunque Felipe Calderón no es un militante yunquista juramentado, “actúa como ella. Ya en el ejercicio de poder, de la representación política, convergen en todo. No hay deslinde de Espino a las políticas públicas de Calderón, no hay diferenciación de proyectos”.
Para el periodista, las supuestas diferencias entre una derecha moderada y una ultra derecha confesional podrían no existir, puesto que en cada uno de los rubros que se analicen en sus respectivas actividades, Calderón, representante del panismo humanista y Espino, de la ultraderecha de El Yunque, han coincidido: principios en política exterior, alza en el precio de a tortilla, y a las actuales reformas al sistema de pensiones del ISSSTE.
Esto se debería a que El Yunque, principal organización “secreta” de carácter ultraderechista, conservadora y religiosa, ha logrado filtrarse en cada una de las facciones y cotos de poder tradicionales al interior de Acción Nacional. “El Yunque no pierde, hay gente cercana a esta organización secreta en cada facción una de las facciones del PAN”. Lo anterior podría no modificarse en las próximas elecciones internas panistas programadas para 2008, pues ya se barajan dos nombres que buscarían sustituir al actual líder Manuel Espino: César Nava Vásquez, actual secretario particular de Calderón, y Carlos María Abascal Carranza, ex secretario de Gobernación. Ambos, miembros juramentados de El Yunque. “El Yunque no pierde”, repitió Álvaro Delgado.
El Yunque y Calderón, contra el “populismo”
Delgado advirtió sobre el salto del presidente del PAN Manuel Espino a la presidencia de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), que representa un intento de internacionalización de la ultraderecha mexicana, y resaltó las conexiones internacionales que la ultraderecha mexicana podría profundizar con remanentes de organismos similares en América Latina, como el Movimiento Nacionalista Tacuara de Argentina o Patria y Libertad de Brasil, así como estrechar vínculos con los principales partidos Demócratas Cristianos más conservadores.
Con ambos grupos con quienes buscan estrechar lazos, coinciden ideológicamente en mantener una guía y sujeción al poder hegemónico mundial y continental, Estados Unidos, así como la inclinación por mantener lazos de tutela con el Partido Popular de España y su líder “moral”, el ex presidente de gobierno español, José María Aznar.
En estas políticas de relaciones exteriores –señaló Delgado- tampoco hay diferencias sustanciales entre la ultraderecha de Espino y la derecha moderada de Calderón: ambos buscan “dinamitar expresiones de izquierda, nacionales o en América Latina, bajo el cuestionable calificativo con que lo identifican: “populismo” o “neosocialismo” en América Latina”.
















